¿Comer o No Comer Carne?... Esa es la Pregunta

Nutrición¿Comer o No Comer Carne?... Esa es la Pregunta

La mayoría de nosotros estamos de acuerdo que lo primero que se viene la mente es que la carne es una fuente natural de proteína de alta calidad que no ha sido alterada de ninguna forma, y así es como debería ser. El problema es que, esto no siempre es cierto.

Hormonas y antibióticos

La res, el pollo, el puerco, el pavo y otras fuentes de carne que pasan por nuestra mesa, generalmente vienen de animales tratados con hormonas y otras sustancias poco apetecibles y no sanas.

Hay pesticidas en la tierra, hormonas en la lecha, y antibióticos en el trigo que comemos. Las hormonas y los antibióticos son generalmente utilizados para ayudar al crecimiento de los animales y reducir el riesgo a contraer enfermedades. Aunque existen lineamientos para el uso de estas, estas no son siempre utilizadas de la forma adecuada.

Como nos afectan estas hormonas

El ganado es comúnmente tratado con hormonas de crecimiento para incrementar la producción de leche. En países como los Estados Unidos está prohibido el uso de hormonas en las aves; sin embargo, esto no significa que los productores hayan dejado de utilizarlas. Estudios han mostrado que el uso de hormonas pone en peligro la salud de los animales y humanos, cuando se utiliza de forma repetida y en grandes cantidades. Aun así, la industria ganadera no siempre declara lo que utiliza. El problema no es necesariamente el consumo de la hormona de crecimiento, la cual es destruida en el proceso, si no, el hecho de que puede aumentar a otra hormona llamada factor de crecimiento seudoinsulínico, esta imita los efectos de la hormona del crecimiento humana de una forma dañina. Los altos niveles de uso de esta hormona han sido asociados con el cáncer de mama y prostata, entre otros. También, los animales alimentados con estas fuentes, las cuales no son naturales a su sistema digestivo, producen desechos tóxicos los cuales se acumulan en el tejido graso. Una vez que estos tejidos son parte de nuestra dieta, las toxinas dentro de estas también tienen un efecto hormonal en nosotros.

Como nos afectan los antibióticos

Los antibióticos son utilizados para tratar infecciones, estimular el que suban de peso y contrarrestar los efectos del tratamiento utilizados. Los productores no publican el uso de antibióticos, es difícil encontrar información de esta área. Una de las más grandes controversias, sobre el uso de antibióticos diseñados para tratar enfermedades de humanos en animales, es la posibilidad de hacer a los consumidores resistentes a esos antibióticos.

Es muy importante la forma en la que cocines la carne. Se creé que el cocinarla a altas temperaturas aumenta las probabilidades de tener cáncer, debido a la formación de hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) y las aminas heterocíclicas (AHC) durante las técnicas de cocimiento, como asar o freír.

¿Podemos hacer algo para no estar expuestos a los químicos en la carne? Sí podemos.

Evita aves, pescado, puerco y productos lácteos criados de animales convencionales cargados de hormonas. Elige carne magra certificada, sin hormonas, de preferencia de animales que pastan, de granja o caza. Limita el consumo de carnes rojas a una vez por semana, elimina el consumo de carnes rojas preparadas a altas temperaturas y macérelas para disminuir los compuestos que causan cáncer. Evite carnes procesadas como carnes frías, hot dogs, carne ahumada empaquetada y nuggets de pollo (¿qué le estamos dando de comer a nuestros hijos?). Consuma muchas frutas y verduras orgánicas para bloquear los efectos de las toxinas de la dieta americana (SAD por sus siglas en inglés). También, incluye más fuentes de proteínas vegetales  como las legumbres, nueces y semillas, las cuales junto con la fibra y los fitonutrientes, tienen un valor agregado, menos grasas saturadas y colesterol.

La carne es un alimento muy sano, rico en hierro, proteína de alta calidad, vitamina B, vitamina D y minerales, como el zinc. ¡La carne de alta calidad también tiene Omega-3! Como con la mayoría de los alimentos, como los eliges, como los prepares, la frecuenta y la cantidad que comes hacen una gran diferencia.

 

Por una vida sana larga.


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